viernes, 25 de noviembre de 2011

Relatos de un represaliado

Relatos de un represaliado


Yo, Antonio Martínez López, nacido en Cabañas Raras, León, en 1930, en el seno de una familia republicana de campesinos y mi padre zapatero que alternaba el campo con la zapatería. Yo tenía 6 años cuando Franco se sublevó contra la República. La comarca del Bierzo la cogieron muy pronto los franquistas, desde el primer momento empezó la cacería a todos aquellos que habían votado a la República lo que algún falangista lo señalaba había en el pueblo de Cortiguera un grupo de estos matones que hacían las salidas por Cabañas persiguiendo a los de izquierdas.
Recuerdo más de una vez estando en las eras trillando, verlos venir estos energúmenos y mi padre se tenía que escapar a guardarse para que no lo detuvieran y exponerse a no regresar más. También la Guardia Civil venía a llevarse todos aquellos que le parecía movilizarlos. Muchos se pasaron al frente de Asturias y otros a la montaña esconderse para no ser fusilados y hacer frente a la represión.
Eran los años 39-40, el estraperlo, cartillas de racionamiento, requisas a los campesinos, patatas, terneros, ovejas y todo aquello que les parecía bien.
Recuerdo en esos años 40 ver bajar en los camiones alemanes cargados de prisioneros que trabajaban en las minas de Fabero. Era un batallón de detenidos. Los llevaban a las encinas de Cabañas de la Dornilla y se escuchaban las ametralladoras muchas veces. Allí los enterraban en fosas comunes o en las cunetas.
En casa de mis padres empezaron a parar los guerrilleros, yo empecé de muy joven a conocerlos y colaborar con ellos. Trabajaba de pinche en la construcción en Ponferrada, a veces me encargaban revistas, periódicos, tabaco y las cosas que necesitaban. Corren los años 46.
Mi hermano Quico, por una denuncia tiene que incorporarse a la guerrilla. Yo sigo colaborando con ellos, la necesidad que tenía la guerrilla era tener muchas casa de apoyo. Era la forma de tener más seguridad, no era conveniente parar mucho tiempo en un mismo lugar, se movían mucho y muchas veces dormían en la montaña.
Un curandero de Ponferrada tenía interés de enlazar con la guerrilla. Se puso en contacto con Orduña que eran amigos de mis padres, viene a casa, se entrevista con ellos, les dice que conoce a gentes que les pueden ayudar, esa noche duerme conmigo, le dan algunos Mundo Obrero, parece ser que se puso a charlar en la calle, lo coge la policía y dice donde estuvo y quien se los dio.
Era octubre de 1948. Vienen un montón de guardias con el comandante Erricivita a llevarnos al cuartelillo de la Brigadilla Criminal. Un hijo de Orduña, Ery, estaba en casa, era de mi tiempo y vino a las castañas. Yo había ido a la fragua a afilar unas rejas y había madrugado mucho, al no estar en casa vienen a la fragua a por mi. Me detienen y me llevan hasta los coches de la Guardia Civil. Ya por el camino me fueron pegando y danso patadas en el culo y en la barriga. Nos llevan a mi padre, mi madre y a mi y se queda Pilar con Neva y Eloy que son mas pequeñitos.
Detienen a Orduña y a Ery. Dormimos, pero por la mañana del día siguiente ya nos llevan a los interrogatorios, paliza va y paliza viene. A mi padre y Orduña les han echo pegarse uno al otro. A mí me desnudaron, me envolvieron un capote en la cabeza, dos me cogían y otros me pegaban con los bregajes una de las me pusieron cabeza para abajo, en estas palizas estaban Antonio el de Almacara el de San Miguel y los hermanos Ibarras.
Estuvieron varios días sacándonos al interrogatorio y más palos. Dormíamos en la cárcel pero por el día íbamos donde estaba la Brigadilla. A mi madre fue a quien soltaron antes, mi padre y Orduña a los 2 o 3 meses. Ery, mi amigo, a los 4 meses. Yo me tire cerca de los 6 meses. Quico decía que Ery no sabía nada de nada pero le torturaron como a mi o más. Yo, en cierto modo, sí sabía y colaboraba pero él era inocente.
Salgo de la cárcel, la Guardia Civil no para de venir a casa a hostigar, muchas veces se presentaban a las dos de la mañana, nos sacaban a todos fuera para registrar. Como no estaban ni mi hermano ni sus compañeros, venga a maltratarnos y un día y otro.
Decidí irme a casa de mis tíos en Pozuelo del Páramo y a Saludes cerca de La Bañeza para que me dejasen tranquilo. Estoy unos meses, luego me vino con mi primo Ernesto a trabajar a una fábrica de gaseosas en La Bañeza. No estoy muy mal, era una familia muy amable pero trabajaba mucho y ganaba poco.
Decidí volver para casa pues ya había transcurrido algún tiempo y creía que no me iban a molestar tanto. Con tan mala suerte que ese mismo día la Guerrilla actuó en Cortiguera, el pueblo de los falangista, les iban a requisar alguna armas. En la operación murió un primo segundo de nuestra familia, Miguel Puerto. Me bajo del tren, cojo la bicicleta y me dirijo para Cabañas, y en Cortiguera estaba copado por la Guardia Civil, me detienen, me llevan a la casa del presidente del pueblo falangista también empieza a interrogarme y en esto viene el comandante Erricivita. Me salvó que llevaba el billete del tren, eso justificaba mi paso por allí, sino me hubiera costado muy caro, terminaban de escapar los guerrilleros.
En los meses de marzo, abril de 1949 surge la emboscada en Ocero por la denuncia del traidor Pedro el de Verlanga, donde matan a Alfonso y Orozco. Al día siguiente o a los dos días Cabañas esta copado por la Guardia Civil, registran un montón de casas, la de mis padres también, nos detienen a unos cuantos, diez o doce, unos eran enlaces y otros que no lo eran, entre ellos, Siles Mallo, Severiano Puerto, Lucas Puerto, José el de la Loma, Alberto Puerto y yo mismo, los otros ya no recuerdo sus nombres. Nos llevan al cuartelillo y como de costumbre más palizas. Dormimos en la cárcel y a los dos días nos ponen en libertad.
La represión era salvaje, llamaban a los que consideraban que eran enlaces, les ofrecían dinero para que los denunciaran y sino las palizas. Algunos Enlaces se marcharon para Argentina por el miedo que un día los matasen en una esquina, que así eran sus métodos. Como Alberto Marquez, amigo de mi hermano, había enlazado con ellos pero ya no tenía ningún contacto, tenía un molino en Cabaniñas de la Dornilla, Alberto manejaba dinero y alternaba con la Guardia Civil, ellos pensaban que los iba a denunciar pero no lo hizo, un día de 1949 fueron al molino y lo mataron cobardemente, y luego a su madre le querían hacer creer que habían sido los guerrilleros.
En esos tiempos en Cabañas habíamos creado un equipo de fútbol del cual y hacía parte. Un día jugamos un partido con los de Cortiguera, mira por donde les ganamos, al final del partido hubo una pequeña disputa e insultaron a uno de los compañeros, Pepe el de Catugo, Pepe les dijo ya vendréis a Cabañas. Cual fue la respuesta de uno de ellos, cuando vayamos a Cabañas tenemos una pistola para cada uno. No paso mucho tiempo, estábamos celebrando que habíamos ganado el partido, se presentó un grupo, todos mayores, entran en el bar de Aurelio donde estábamos festejando, empiezan a provocar, en un momento un falangista medio borracho se sube a una mesa y dice si hay algún chulo que venga, nuestro portero Siles Mallo se acerca y de un puñetazo lo tira al suelo, se levanta con la pistola en la mano, Siles echa a correr y le dispara en el cuello, por poco lo mata. Detienen al pistolero, pero a los dos días ya estaba en libertad.
En 1950 voy a trabajar a las minas de Villablino, a la Minero Siderúrgica de Ponferrada, llevaba una nota de Orduña, el amigo de la familia, para que se la entregara a un capataz y que influyera para que me dieran trabajo, y así fue. En ese tiempo tenía que presentarte en el Cuartel de la Guardia Civil cuando te cambiabas de lugar. Con una nota de la empresa me presento en el Cuartel de Villaseca de Arriba, en Villablino, le entrego la nota al guardia de puerta y sin darme ninguna otra explicación me dice así, ¿dónde está tu hermano?, yo le contesto que yo qué sé dónde está, respuesta del guardia, chaval tú aquí peligras, yo le dije, yo vengo a trabajar si no puedo me vuelvo para me casa, respuesta, bueno puedes trabajar pero como nos enteremos que enlazas con ellos ya sabes tus días están contados.
Al poco tiempo contacto con ellos. En 1951 cuando matan a Manuel Girón yo les di la mala noticia. Estuve un año trabajando como ayudante picador y con la categoría de vagonero en Carraconte para la Minero Siderúrgica de Ponferrada.
Al final de 1951 (los guerrilleros supervivientes) deciden de irse a Francia, yo les encargo unos trajes a Cesas, un sastre conocido y muy amigo. Creo que salieron desde Río Oscuro. Los días antes de marcarse me prepararon las armas largas y las municiones en unas maletas, me las cojo desde el pueblo de Sosas que es donde ellos también paraban. Me voy a la estación de Villablino, cojo el tren hasta Cubillo del Sil y desde allí a Cabañas, la casa de mis padres. Ente mi madre y yo las metemos en un hueco que hicimos en una pared de estas de tapia y volvimos a tapar. Solo yo y mi madre sabíamos del escondite de las armas. Con tan mala suerte detienen a Onorina y Teresa, enlaces de mucho tiempo y que ellas sabían que yo había llevado las armas. Vienen a casa y me dicen que hay que entregarlas, que ellos ya están en Francia y que no nos dejarán tranquilos hasta que no las entreguemos, yo se las doy y ellas las han llevado a Ponferrada y se las dieron al comandante Erricivita.
Al final de 1951 fui a Pobladura de la Regueras y trabajé para las minas de Alto Bierzo, allí me libré de hacer el servicio militar, estoy cuatro años en la mina. Allí me casé con Magdalena Crespo Ramos. En 1955 viajamos para Cabañas, yo no quería pudrirme en la mina, yo sabía trabajar de albañil, no era un oficial de primera en ese momento pero me defendía. Tenemos el primer hijo, Pedro, y yo en ese momento estaba trabajando en el poblado de Favero. Estamos en casa de mis padres y mi madre se había marchado a Francia. Allí se encontraban Quico y Neva. Ese año fue fatal, yo estuve dos meses de invierno sin trabajar, y ya de por sí los salarios en la construcción eran muy bajos, no lo pasamos muy bien, al contrario mal. Yo, desde que se fueron mi hermano y sus compañeros para Francia no me molestaron más pero tenía miedo que un día me hicieran como a otros les han hecho. Y luego también la situación económica que era fatal. Marcho a Francia en 1956, me voy con mi pasaporte, lo hice por una agencia en Ponferrada y no me pusieron pegas ninguna la Guardia Civil.
Me pongo a trabajar rápidamente, me hacen un contrato y pronto me dan la Carta de trabajo. Llamo a la familia, mi mujer y Pedro que tenía un año y medio. Resuelvo el problema económico y muy bien. Me incorporo en la J.S.U. Juventudes Socialistas Unificadas y al año en el P.C.E., hice algunos viajes a España semi-clandestinos y con materiales como Mundo Obrero y otros materiales, Nuestra Bandera, tomo contacto con gente antifranquista y de regreso a París, mejor dicho a la Región de París.
Cuando el fusilamiento de Julián Grimau en una gran manifestación para impedir su muerte me detiene la policía francesa y paso la noche con otros cuantos detenidos en los calabozos de La Concorde. Participo en la huelgas de abril y mayo de 1968. En agosto del mismo año vengo a España con toda la familia, mi mujer, Pedro y Armando mis hijos.
Me incorporo a Comisiones Obreras, CC.OO., en 1969 en la Gran Vía en el Sindicato de la Construcción nos reuníamos unos cuantos de nuestro gremio para reivindicar ciertas mejoras en el convenio colectivo. Siempre dentro del Sindicato Vertical y todos los lunes de la semana. De los conocidos y compañeros estaban Arcadio, Tranquilino, Macario, Paco el cura, Modesto, Lázaro, Ángel el Rubio, Lázaro, Jarres, Valentín y otros, todos de CC.OO.. Un buen día de ese mismo año nos hacen una encerrona los grises, nos cierran las puertas principales que dan a la Gran Vía y nos detienen a todos. Éramos unos 300, nos sacan por las puertas que dan a la calle Leganitos, nos iban metiendo en los jeeps y nos repartían por las comisarías, luego a la Dirección General de Seguridad en la Puerta del Sol, en los calabozos.
Vienen los interrogatorios y las hostigaciones para saber quienes eran los que dirigían esas concentraciones. Estuvimos 75 horas en la Dirección General de Seguridad. Me preguntaron si había estado en la cárcel alguna vez, y les mentí y dije que no, como había pasado tanto tiempo. Sigo trabajando en Comisiones Obreras y hago parte de la Delegada de la Construcción. Cuando las Grandes Huelgas del Baztán en El Ferrol yo trabajaba para Fomento en Entrevías y en una de esas manifestaciones la policía mató a cuatro trabajadores. En Comisiones Obreras nos hemos propuesto hacer huelga en solidaridad con esos compañeros y se hizo varias obras. Yo conseguí que ese día la obra en la que yo estaba no se trabajara, era en Entrevías y para Fomento.
Nos seguimos reuniendo e informando a todos los trabajadores de la Construcción. En 1971 en el Pozo del Tío Raimundo de Vallecas estábamos reunidos la Delegada de la Construcción hablando de los temas reivindicativos que queríamos plantear y ver las formas de lucha a seguir, bien el reparto de octavillas o alguna otra acción. Estábamos en unos colegios, llega la policía y nos detiene a todos, Paco García Salve el cura, Arcadio, Botejara, Modesto, Gorgonio, Antonio Duran el rubio, Lázaro Jirones y yo mismo, Antonio Martínez. Nos acusan de reunión ilegal y de agitadores del orden público. Vamos a la Dirección General de Seguridad y luego a la cárcel de Carabanchel, estubimos mes y medio o dos. Salimos en libertad provisional con 4 años de petición fiscal de cárcel, algunos compañeros como Arcadio, Paco el cura, tenían más años, no recuerdo cuantos.
En 1972 empezamos a trabajar para ir a la huelga general en la Construcción con unas cuantas reivindicaciones para nuestro sector, por medio de boletines y octavillas. Se formó un Comité de Huelga para ese fin. Ese Comité lo componíamos la Construcción y otros sectores de la producción y de la Enseñanza, Artes Gráficas, Metal y Estudiantes. En abril de 1972 estábamos reunidos el Comité en casa de Julia Peña Nadal, la policía se enteró de esa reunión y rodearon todo el edificio y cuando ya habíamos terminado la reunión nos detuvieron a todos. Composición del Comité: Arcadio Gonzalez Alonso, Enrique Meyer Villy, María Julia, Felipe Bellido Ruiz, Lázaro Fernández, Juan Francisco Martínez, Gregorio Ferero, Enrique Rodríguez, Eloy Espejo, Antonio Martínez López, José Villarejo, Modesto Tejada, Botejara, Juan Antonio Jimenez, Góngora, Llamazares Martínez y un representante de la CGT de París. En la detención, ya bajando las escaleras, yo tuve un pequeño altercado con el (policía) social Carlos Fernández, pues empieza a pegarme y yo respondí, luego ya en el portal donde mantenían a todos contra la pared se vino hacia mí, yo creyendo que me volvía a pegar le lancé la pierna y le di entre piernas. Eso me costó 3 años más de cárcel en la petición fiscal y una paliza que perdí el conocimiento cuando fuimos a Las Salesas a declarar. Por un ojo no podía ver y todo amoratado, estaba echo una pena, cara la patada me costó. En la cárcel estuvimos unos 4 a 5 meses. A pesar de haber detenido a todo el Comité, la huelga salio adelante, se formó otro Comité y se mantuvo la convocatoria, fue un éxito, hubo mucho seguimiento.
Después de salir en libertad provisional me tengo que presentar en el cuartel de Campamento todas las semanas. Era una situación de acoso, por mi cabeza pasan muchas cosas, pienso si sale el juicio y tengo que cumplir todos los años acumulados con una mujer y dos hijos, Pedro y Armando, son muchos años, 4 años por la detención en el Pozo del Tío Raimundo en Vallecas, 8 por la de casa de Julia con el Comité de Huelga al completo, y 3 años más por haber pegado la patada al agente Social. En total son 15 años. Tomo la decisión y me marcho a Francia clandestinamente y allí me dan asilo político, me hacen la Carta de Refugiado. Sigo trabajando en la lucha antifranquista hasta 1977 cuando hay la Amnistía General y regresamos para España.


En mi paso la cárcel de Ponferrada y después de las palizas de los verdugos de la Brigadilla criminal de la Guardia Civil, que nunca olvidaré, no se me olvidan los nombres de algunos de esos torturadores, entre ellos, Antonio el de Almacara, el Turco, el Baturro, el de San Miguel, los tres hermanos Ibarra, los más sanguinarios de todo El Bierzo. Ellos y en concreto el de San Miguel planificaron el asesinato de Alberto Marqués y querer hacerle ver a su madre que habían sido los Guerrilleros. Desde el primer momento los que colaboramos con la Guerrilla sabíamos que esos métodos y ese crimen era obra de la Guardia Civil. Eran los métodos que empleaban cuando, métodos de terror si no se prestaban a denunciarles.
Pienso que (los Guerrilleros) tardaron demasiado en decidirse a pasar la frontera para Francia. La situación era muy complicada y la gente tenía mucho miedo por el terror que practicaba la Guardia Civil, encabezada por el comandante Erricivita que ha sido el más astuto y eficaz para ir eliminando a todos los Guerrilleros.


lunes, 12 de septiembre de 2011

Elegía a Ramón Sijé (Miguel Hernandez)

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Elegía a Ramón Sijé

(En Orihuela, su pueblo y el mío, se
me ha muerto como del rayo Ramón Sijé,
con quien tanto quería)

Yo quiero ser llorando el hortelano
de la tierra que ocupas y estercolas,
compañero del alma, tan temprano.

Alimentando lluvias, caracolas
y órganos mi dolor sin instrumento,
a las desalentadas amapolas
daré tu corazón por alimento.
Tanto dolor se agrupa en mi costado
que por doler me duele hasta el aliento.

Un manotazo duro, un golpe helado,
un hachazo invisible y homicida,
un empujón brutal te ha derribado.

No hay extensión más grande que mi herida,
lloro mi desventura y sus conjuntos
y siento más tu muerte que mi vida.

Ando sobre rastrojos de difuntos,
y sin calor de nadie y sin consuelo
voy de mi corazón a mis asuntos.
Temprano levantó la muerte el vuelo,
temprano madrugó la madrugada,
temprano estás rodando por el suelo.

No perdono a la muerte enamorada,
no perdono a la vida desatenta,
no perdono a la tierra ni a la nada.

En mis manos levanto una tormenta
de piedras, rayos y hachas estridentes
sedienta de catástrofes y hambrienta.

Quiero escarbar la tierra con los dientes,
quiero apartar la tierra parte a parte
a dentelladas secas y calientes.

Quiero minar la tierra hasta encontrarte
y besarte la noble calavera
y desamordazarte y regresarte.

Volverás a mi huerto y a mi higuera:
por los altos andamios de las flores
pajareará tu alma colmenera

de angelicales ceras y labores.
Volverás al arrullo de las rejas
de los enamorados labradores.

Alegrarás la sombra de mis cejas,
y tu sangre se irá a cada lado
disputando tu novia y las abejas.

Tu corazón, ya terciopelo ajado,
llama a un campo de almendras espumosas
mi avariciosa voz de enamorado.

A las aladas almas de las rosas
del almendro de nata te requiero,
que tenemos que hablar de muchas cosas,
compañero del alma, compañero.
(Miguel Hernandez)

domingo, 11 de septiembre de 2011

Oda al dos de mayo (Berbardo López García)

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Oda al Dos de Mayo

Oigo, patria, tu aflicción,
y escucho el triste concierto
que forman, tocando a muerto,
la campana y el cañón;
sobre tu invicto pendón
miro flotantes pendones,
y oigo alzarse a otras regiones
en estrofas funerarias,
de la iglesia las plegarias,
y del arte las canciones.

Lloras, porque te insultaron
los que su amor te ofrecieron
¡a ti, a quien siempre temieron
porque tu gloria admiraron;
a ti, por quien se inclinaron
los mundos de zona a zona;
a ti, soberbia matrona
que, libre de extraño yugo,
no has tenido más verdugo
que el peso de tu corona!

Doquiera la mente mía
sus alas rápidas lleva,
allí un sepulcro se eleva
contando tu valentía.
Desde la cumbre bravía
que el sol indio tornasola,
hasta el África, que inmola
sus hijos en torpe guerra,
¡no hay un puñado de tierra
sin una tumba española!

Tembló el orbe a tus legiones,
y de la espantada esfera
sujetaron la carrera
las garras de tus leones.
Nadie humilló tus pendones
ni te arrancó la victoria;
pues de tu gigante gloria
no cabe el rayo fecundo,
ni en los ámbitos del mundo,
ni en el libro de la historia.

Siempre en lucha desigual
cantan tu invicta arrogancia,
Sagunto, Cádiz, Numancia,
Zaragoza y San Marcial.
En tu suelo virginal
no arraigan extraños fueros;
porque, indómitos y fieros,
saben hacer sus vasallos
frenos para sus caballos
con los cetros extranjeros.

Y aún hubo en la tierra un hombre
que osó profanar tu manto.
¡Espacio falta a mi canto
para maldecir su nombre!
Sin que el recuerdo me asombre,
con ansia abriré la historia;
¡presta luz a mi memoria!
y el mundo y la patria, a coro,
oirán el himno sonoro
de tus recuerdos de gloria.

Aquel genio de ambición
que, en su delirio profundo,
cantando guerra, hizo al mundo
sepulcro de su nación,
hirió al ibero león
ansiando a España regir;
y no llegó a percibir,
ebrio de orgullo y poder,
que no puede esclavo ser,
pueblo que sabe morir.

¡Guerra! clamó ante el altar
el sacerdote con ira;
¡guerra! repitió la lira
con indómito cantar:
¡guerra! gritó al despertar
el pueblo que al mundo aterra;
y cuando en hispana tierra
pasos extraños se oyeron,
hasta las tumbas se abrieron
gritando: ¡Venganza y guerra!

La virgen, con patrio ardor,
ansiosa salta del lecho;
el niño bebe en su pecho
odio a muerte al invasor;
la madre mata su amor,
y, cuando calmado está,
grita al hijo que se va:
"¡Pues que la patria lo quiere,
lánzate al combate, y muere:
tu madre te vengará!"

Y suenan patrias canciones
cantando santos deberes;
y van roncas las mujeres
empujando los cañones;
al pie de libres pendones
el grito de patria zumba
y el rudo cañón retumba,
y el vil invasor se aterra,
y al suelo le falta tierra
para cubrir tanta tumba!

¡Mártires de la lealtad,
que del honor al arrullo
fuisteis de la patria orgullo
y honra de la humanidad,
¡en la tumba descansad!
que el valiente pueblo ibero
jura con rostro altanero
que, hasta que España sucumba,
no pisará vuestra tumba
la planta del extranjero!
(Bernardo López García)

viernes, 9 de septiembre de 2011

La primavera besaba (Antonio Machado)

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La primavera besaba

La primavera besaba
suavemente la arboleda,
y el verde nuevo brotaba
como una verde humareda.

Las nubes iban pasando
sobre el campo juvenil...
Yo vi en las hojas temblando
las frescas lluvias de abril.

Bajo ese almendro florido,
todo cargado de flor
—recordé—, yo he maldecido
mi juventud sin amor.

Hoy, en mitad de la vida,
me he parado a meditar...
¡Juventud nunca vivida,
quién te volviera a soñar!
(Antonio Machado)

jueves, 8 de septiembre de 2011

El poeta (Atahualpa Yupanqui)

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El poeta

Tu piensas que eres distinto
Porque te dicen poeta,
Y tienes un mundo aparte
Mas allá de las estrellas.

De tanto mirar la luna
Ya nada sabes mirar.
Eres como un pobre ciego
Que no sabe adónde va.

Vete a mirar los mineros,
Los hombres en el trigal,
Y cántale a los que luchan
Por un pedazo de pan.

Poeta de tierras rimas,
Vete á vivir a la selva,
Y aprenderás muchas cosas
Del hachero y sus miserias.

Vive junto con el pueblo,
No lo mires desde afuera,
Que lo primero es ser hombre,
Y lo segundo, poeta.
(Atahualpa Yupanqui)

miércoles, 7 de septiembre de 2011

El arbol que tu olvidaste (Atahualpa Yupanqui - Pablo del Cerro)

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El árbol que tú olvidaste

El árbol que tú olvidaste
siempre se acuerda de ti
y le pregunta a la noche
si serás o no feliz

El arroyo me ha contado
que el árbol suele decir:
Quien se aleja junta quejas
en vez de quedarse aquí

Al que se va por el mundo
suele sucederle así,
que el corazón va con uno
y uno tiene que sufrir
Y el árbol que tú olvidaste
siempre se acuerda de ti

Arbolito de mi tierra
yo te quisiera decir
que lo que a muchos les pasa
también me ha pasado a mí

No quiero que me lo digan
pero lo tengo que oír:
Quien se aleja junta quejas
en vez de quedarse aquí.
(Atahualpa Yupanqui - Pablo del Cerro)

martes, 6 de septiembre de 2011

Preguntitas sobre Dios (Atahualpa Yupanqui)

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Preguntitas sobre Dios

Un día yo pregunté:
¿Abuelo, dónde esta Dios?
Mi abuelo se puso triste,
y nada me respondió.

Mi abuelo murió en los campos,
sin rezo ni confesión.
Y lo enterraron los indios
flauta de caña y tambor.

Al tiempo yo pregunté:
¿Padre, qué sabes de Dios?
Mi padre se puso serio
y nada me respondió.

Mi padre murió en la mina
sin doctor ni protección.
¡Color de sangre minera
tiene el oro del patrón!

Mi hermano vive en los montes
y no conoce una flor.
Sudor, malaria y serpientes,
es la vida del leñador.

Y que naide le pregunte
si sabe dénde esta Dios:
Por su casa no ha pasado
tan importante señor.

Yo canto por los caminos,
y cuando estoy en prisión,
oigo las voces del pueblo
que canta mejor que yo.

Si hat una cosa en la tierra
más importante que Dios
es que naide escupa sangre
pa’ que otro viva mejor.

¿Qué Dios vela por los pobres?
Tal vez sí, y tal vez no.
Lo seguro es que Él almuerza
en la mesa del patrón.
(Atahualpa Yupanqui)

lunes, 5 de septiembre de 2011

Un duro al año (Eusebio Blasco)

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Un duro al año

Monte arriba , cara al viento,
buscando reposo y calma,
iba me yo muy contento,
dándole descanso al alma,

Y cuando al alto llegué
Y al dar la vuelta a la cima,
Un rebaño me encontré
que se me venia encima,

Avanzaban las ovejas,
Marchando al paso tranquilas,
Y pasaban las parejas,
Al sonar de las esquilas,

Y a los últimos reflejos,
De los rayos vespertinos,
La vi perderse a lo lejos
Por los ásperos caminos,

Detrás de ellas lentamente,
Dando al aire una canción,
Y sacando indiferente
Su mendrugo del zurrón,
Venia un pastor un niño,
Un imberbe zagalejo,
Que me inspiro ese cariño,
Que es un súbito en un viejo,

¡Hola! ¿tu eres el pastor?
Si. Señor. ¿Que se le ofrece?
¿ Tienes padres?. No. Señor
¿Cuántos años tienes?-. Trece,
¿ Y cuanto ganas. Amigo?-.Un duro,
¿al día?. ¡Anda maño!
Al Mes-. ¡Que no digo!
¡Un duro al año!

La deje que se marchara,
Y en el monte me senté,
Y avergonzado, la cara,
En mis manos oculte,

Pasaron por mi memoria,
Templos palacios y reyes,
Los aplausos y las glorias,
Los discursos y las leyes.

Los millones del banquero,
Las fiestas del potentado.
Los réditos del usurero,
Ladrones en despoblado,

Fortunas mal heredadas,
En el tapete perdidas,
Cortesanas celebradas,
De ricas galas prendidas.

Los que del lujo se afanan,
Tanta gloria, tanto daño,
Y en tanto hay quien gana,
un duro al año,

Un duro. ¡Dios! Cuantas veces,
Lo habré derrochado yo,
En miles de pequeñeces,
Que mi gusto me pidió,

En comer sin tener gana,
en caprichos , en favores,
en vanidades humanas,
en guantes, coches y flores,
en un rato de placer,
en un libro sin valor
en apostar en beber,
en humo, en buen olor.

Y ese duro que se olvida,
En cuanto correr se deja,
era un año de vida,
de aquel niño que se aleja

Todos los seres humanos,
Yo vi que somos peores,
Unos falsos puritanos,
otros falsos soñadores,

Ya ateos ya creyentes,
Todos en el daño iguales,
Resolviendo diligentes,
Grandes problemas sociales,

Y hay seres que a esa edad,
Ignoran su propio engaño,
Y deben a la humanidad,
Un duro al año.

¡No! Mientras del frió enero,
en una espantosa noche,
mi prójimo por dinero,
me lleva a mi casa un coche,

Mientras de la mina oscura,
Saca carbón tanta gente,
Pasando tanta amargura,
Para que yo me caliente,

Mientras de la alegre fiesta
Salgo yo que siento y creo,
Y al pobre que me molesta ,
Lo mando airado a paseo,

Mientras derroche la moda,
Gastando ya sea grande o chico,
Mil duros para una boda,
Mil en entierros de ricos

Y hasta el sol desigual sea.
Al dar al hombre sus rayos,
Y haya niños con librea,
Que me sirvan de lacayos,

Ni creo en leyes humanas,
Ni en el que las bombas tira,
Palabras solo palabras,
Mentira, solo mentira,

No hay para las penas consuelo,
Sufrir y siempre sufrir,
El cristo se fue a los cielos,
Pero volverá a venir,

Su reino sera de espanto,
Sus leyes muy diferentes,
Y el rechinar de los dientes
Y ha de subir a mil codos,
Mas alto el nuevo diluvio,
En el moriremos todos,
Y mas alto que el Vesubio,

Nos ha de ser imposible,
Ese niño, ese pastor,
Ya convertido en terrible,
Ángel exterminador,

Que entre torrentes de lava,
Gritara de su alto escaño,
Yo soy aquel que ganaba,
Un duro al año,

Así a sus solas decía
Solo en las cumbres del monte,
Mientras el sol se escondía,
En el rojizo horizonte,

En la sombra se ocultaban,
Lentamente las aldeas,
Y en la ciudad humeaban,
Las fabriles chimeneas,

Veianse allá las cruz es,
De las santas catedrales,
Y los rayos de las luces,
De las fiestas mundanales,

Allí viven reunidos,
Miles de seres humanos,
Allí serán compujidos,
Los que se llaman cristianos,

Entre el ruido y movimiento,
De las modernas ciudades,
Resumen triste y cruente,
De las necias vanidades,

Mientras allá por la plana,
Cantando tras su rebaño,
Va aquel niño que gana ,
Un duro al año.
(Eusebio Blasco)

domingo, 4 de septiembre de 2011

El niño yuntero (Miguel Hernandez)

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El Niño Yuntero

Carne de yugo, ha nacido
más humillado que bello,
con el cuello perseguido
por el yugo para el cuello.

Nace, como la herramienta,
a los golpes destinado,
de una tierra descontenta
y un insatisfecho arado.

Entre estiércol puro y vivo
de vacas, trae a la vida
un alma color de olivo
vieja ya y encallecida.

Empieza a vivir, y empieza
a morir de punta a punta
levantando la corteza
de su madre con la yunta.

Empieza a sentir, y siente
la vida como una guerra,
y a dar fatigosamente
en los huesos de la tierra.

Contar sus años no sabe,
y ya sabe que el sudor
es una corona grave
de sal para el labrador.

Trabaja, y mientras trabaja
masculinamente serio,
se unge de lluvia y se alhaja
de carne de cementerio.

A fuerza de golpes, fuerte,
y a fuerza de sol, bruñido,
con una ambición de muerte
despedaza un pan reñido.

Cada nuevo día es
más raíz, menos criatura,
que escucha bajo sus pies
la voz de la sepultura.

Y como raíz se hunde
en la tierra lentamente
para que la tierra inunde
de paz y panes su frente.

Me duele este niño hambriento
como una grandiosa espina,
y su vivir ceniciento
revuelve mi alma de encina.

Lo veo arar los rastrojos,
y devorar un mendrugo,
y declarar con los ojos
que por qué es carne de yugo.

Me da su arado en el pecho,
y su vida en la garganta,
y sufro viendo el barbecho
tan grande bajo su planta.

¿Quién salvará este chiquillo
menor que un grano de avena?
¿De dónde saldrá el martillo
verdugo de esta cadena?

Que salga del corazón
de los hombre jornaleros,
que antes de ser hombres son
y han sido niños yunteros.
(Miguel Hernandez)

sábado, 3 de septiembre de 2011

Vientos del pueblo me llevan (Miguel Hernandez)

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Vientos del pueblo me llevan

Vientos del pueblo me llevan,
vientos del pueblo me arrastran,
me esparcen el corazón
y me aventan la garganta.

Los bueyes doblan la frente,
impotentemente mansa,
delante de los castigos:
los leones la levantan
y al mismo tiempo castigan
con su clamorosa zarpa.

No soy de un pueblo de bueyes,
que soy de un pueblo que embargan
yacimientos de leones,
desfiladeros de águilas
y cordilleras de toros
con el orgullo en el asta.
Nunca medraron los bueyes
en los páramos de España.
¿Quién habló de echar un yugo
sobre el cuello de esta raza?
¿Quién ha puesto al huracán
jamás ni yugos ni trabas,
ni quién al rayo detuvo
prisionero en una jaula?

Asturianos de braveza,
vascos de piedra blindada,
valencianos de alegría
y castellanos de alma,
labrados como la tierra
y airosos como las alas;
andaluces de relámpagos,
nacidos entre guitarras
y forjados en los yunques
torrenciales de las lágrimas;
extremeños de centeno,
gallegos de lluvia y calma,
catalanes de firmeza,
aragoneses de casta,
murcianos de dinamita
frutalmente propagada,
leoneses, navarros, dueños
del hambre, el sudor y el hacha,
reyes de la minería,
señores de la labranza,
hombres que entre las raíces,
como raíces gallardas,
vais de la vida a la muerte,
vais de la nada a la nada:
yugos os quieren poner
gentes de la hierba mala,
yugos que habéis de dejar
rotos sobre sus espaldas.
Crepúsculo de los bueyes
está despuntando el alba.

Los bueyes mueren vestidos
de humildad y olor de cuadra:
las águilas, los leones
y los toros de arrogancia,
y detrás de ellos, el cielo
ni se enturbia ni se acaba.
La agonía de los bueyes
tiene pequeña la cara,
la del animal varón
toda la creación agranda.

Si me muero, que me muera
con la cabeza muy alta.
Muerto y veinte veces muerto,
la boca contra la grama,
tendré apretados los dientes
y decidida la barba.

Cantando espero a la muerte,
que hay ruiseñores que cantan
encima de los fusiles
y en medio de las batallas.
(Miguel Hernandez)

viernes, 2 de septiembre de 2011

Aceituneros (Miguel Hernandez)

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Aceituneros

Andaluces de Jaén,
aceituneros altivos,
decidme en el alma: ¿quién,
quién levantó los olivos?

No los levantó la nada,
ni el dinero, ni el señor,
sino la tierra callada,
el trabajo y el sudor.

Unidos al agua pura
y a los planetas unidos,
los tres dieron la hermosura
de los troncos retorcidos.

Levántate, olivo cano,
dijeron al pie del viento.
Y el olivo alzó una mano
poderosa de cimiento.

Andaluces de Jaén,
aceituneros altivos,
decidme en el alma: ¿quién
amamantó los olivos?

Vuestra sangre, vuestra vida,
no la del explotador
que se enriqueció en la herida
generosa del sudor.

No la del terrateniente
que os sepultó en la pobreza,
que os pisoteó la frente,
que os redujo la cabeza.

Árboles que vuestro afán
consagró al centro del día
eran principio de un pan
que sólo el otro comía.

¡Cuántos siglos de aceituna,
los pies y las manos presos,
sol a sol y luna a luna,
pesan sobre vuestros huesos!

Andaluces de Jaén,
aceituneros altivos,
pregunta mi alma: ¿de quién,
de quién son estos olivos?
(Miguel Hernandez)

jueves, 1 de septiembre de 2011

Las abarcas desiertas (Miguel Hernandez)

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Las Abarcas Desiertas

Por el cinco de enero,
cada enero ponía
mi calzado cabrero
a la ventana fría.

Y encontraban los días,
que derriban las puertas,
mis abarcas vacías,
mis abarcas desiertas.

Nunca tuve zapatos,
ni trajes, ni palabras:
siempre tuve regatos,
siempre penas y cabras.

Me vistió la pobreza,
me lamió el cuerpo el río,
y del pie a la cabeza
pasto fui del rocío.

Por el cinco de enero,
para el seis, yo quería
que fuera el mundo entero
una juguetería.

Y al andar la alborada
removiendo las huertas,
mis abarcas sin nada,
mis abarcas desiertas.

Ningún rey coronado
tuvo pie, tuvo gana
para ver el calzado
de mi pobre ventana.

Toda la gente de trono,
toda gente de botas
se rió con encono
de mis abarcas rotas.

Rabié de llanto, hasta
cubrir de sal mi piel,
por un mundo de pasta
y un mundo de miel.

Por el cinco de enero,
de la majada mía
mi calzado cabrero
a la escarcha salía.

Y hacia el seis, mis miradas
hallaban en sus puertas
mis abarcas heladas,
mis abarcas desiertas.
(Miguel Hernandez)

sábado, 20 de agosto de 2011

Parodia familiar

En primer lugar tenemos que lamentar la ausencia de algunos miembros de la familia que por casos ajenos a su voluntad no están presentes; pero tenemos el mandato de que todos los que estamos aquí resolvamos estar de pleno acuerdo.

Quiero comunicaros que los Patriarcas de la Familia Martínez han delegado en mi persona para dar un mensaje de lo que será la constitución de la nueva Carta Magna de esta Familia.

Después de varias discusiones y debates y posterior votación, se llegó a los siguientes acuerdos:

La proclamación de la 3ª República Popular de la Familia Martínez.
Esta proclamación tendrá que ser ratificada en esta Asamblea Familiar, y si no hay votos en contra, quedará aprobada en esta misma fecha.
Firman los patriarcas de esta familia y Mingo Remingo.

Pedimos por tanto, disfrutar de esta República muchos años y rogamos que no nos perturben las ambiciones personales o golpes de estado, que reprobaríamos.

Artículo 1º de esta República:

“Todos los miembros de esta familia tienen el deber solidario de socorrer y ayudar a cualquier miembro que se encuentre en dificultades económicas, hambruna o enfermedad grave. Si no lo hicieran, pesará en su conciencia reprobación para siempre.”

Para hacer cumplir esta constitución hemos nombrado como supervisores a Jordán Martínez y Amanda Martínez.

Un saludo para ellos y les deseamos mucha suerte.

Antonio