lunes, 15 de abril de 2013

domingo, 3 de junio de 2012

domingo, 18 de marzo de 2012

En la carcel de Ponferrada - Octubre 1948

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"Era octubre de 1948. Vienen un montón de guardias con el comandante Erricivita a llevarnos al cuartelillo de la Brigadilla Criminal. Un hijo de Orduña, Ery, estaba en casa, era de mi tiempo y vino a las castañas. Yo había ido a la fragua a afilar unas rejas y había madrugado mucho, al no estar en casa vienen a la fragua a por mi. Me detienen y me llevan hasta los coches de la Guardia Civil. Ya por el camino me fueron pegando y dando patadas en el culo y en la barriga. Nos llevan a mi padre, mi madre y a mi" (Relatos de un represaliado)

viernes, 25 de noviembre de 2011

Relatos de un represaliado

Relatos de un represaliado


Yo, Antonio Martínez López, nacido en Cabañas Raras, León, en 1930, en el seno de una familia republicana de campesinos y mi padre zapatero que alternaba el campo con la zapatería. Yo tenía 6 años cuando Franco se sublevó contra la República. La comarca del Bierzo la cogieron muy pronto los franquistas, desde el primer momento empezó la cacería a todos aquellos que habían votado a la República lo que algún falangista lo señalaba había en el pueblo de Cortiguera un grupo de estos matones que hacían las salidas por Cabañas persiguiendo a los de izquierdas.
Recuerdo más de una vez estando en las eras trillando, verlos venir estos energúmenos y mi padre se tenía que escapar a guardarse para que no lo detuvieran y exponerse a no regresar más. También la Guardia Civil venía a llevarse todos aquellos que le parecía movilizarlos. Muchos se pasaron al frente de Asturias y otros a la montaña esconderse para no ser fusilados y hacer frente a la represión.
Eran los años 39-40, el estraperlo, cartillas de racionamiento, requisas a los campesinos, patatas, terneros, ovejas y todo aquello que les parecía bien.
Recuerdo en esos años 40 ver bajar en los camiones alemanes cargados de prisioneros que trabajaban en las minas de Fabero. Era un batallón de detenidos. Los llevaban a las encinas de Cabañas de la Dornilla y se escuchaban las ametralladoras muchas veces. Allí los enterraban en fosas comunes o en las cunetas.
En casa de mis padres empezaron a parar los guerrilleros, yo empecé de muy joven a conocerlos y colaborar con ellos. Trabajaba de pinche en la construcción en Ponferrada, a veces me encargaban revistas, periódicos, tabaco y las cosas que necesitaban. Corren los años 46.
Mi hermano Quico, por una denuncia tiene que incorporarse a la guerrilla. Yo sigo colaborando con ellos, la necesidad que tenía la guerrilla era tener muchas casa de apoyo. Era la forma de tener más seguridad, no era conveniente parar mucho tiempo en un mismo lugar, se movían mucho y muchas veces dormían en la montaña.
Un curandero de Ponferrada tenía interés de enlazar con la guerrilla. Se puso en contacto con Orduña que eran amigos de mis padres, viene a casa, se entrevista con ellos, les dice que conoce a gentes que les pueden ayudar, esa noche duerme conmigo, le dan algunos Mundo Obrero, parece ser que se puso a charlar en la calle, lo coge la policía y dice donde estuvo y quien se los dio.
Era octubre de 1948. Vienen un montón de guardias con el comandante Erricivita a llevarnos al cuartelillo de la Brigadilla Criminal. Un hijo de Orduña, Ery, estaba en casa, era de mi tiempo y vino a las castañas. Yo había ido a la fragua a afilar unas rejas y había madrugado mucho, al no estar en casa vienen a la fragua a por mi. Me detienen y me llevan hasta los coches de la Guardia Civil. Ya por el camino me fueron pegando y danso patadas en el culo y en la barriga. Nos llevan a mi padre, mi madre y a mi y se queda Pilar con Neva y Eloy que son mas pequeñitos.
Detienen a Orduña y a Ery. Dormimos, pero por la mañana del día siguiente ya nos llevan a los interrogatorios, paliza va y paliza viene. A mi padre y Orduña les han echo pegarse uno al otro. A mí me desnudaron, me envolvieron un capote en la cabeza, dos me cogían y otros me pegaban con los bregajes una de las me pusieron cabeza para abajo, en estas palizas estaban Antonio el de Almacara el de San Miguel y los hermanos Ibarras.
Estuvieron varios días sacándonos al interrogatorio y más palos. Dormíamos en la cárcel pero por el día íbamos donde estaba la Brigadilla. A mi madre fue a quien soltaron antes, mi padre y Orduña a los 2 o 3 meses. Ery, mi amigo, a los 4 meses. Yo me tire cerca de los 6 meses. Quico decía que Ery no sabía nada de nada pero le torturaron como a mi o más. Yo, en cierto modo, sí sabía y colaboraba pero él era inocente.
Salgo de la cárcel, la Guardia Civil no para de venir a casa a hostigar, muchas veces se presentaban a las dos de la mañana, nos sacaban a todos fuera para registrar. Como no estaban ni mi hermano ni sus compañeros, venga a maltratarnos y un día y otro.
Decidí irme a casa de mis tíos en Pozuelo del Páramo y a Saludes cerca de La Bañeza para que me dejasen tranquilo. Estoy unos meses, luego me vino con mi primo Ernesto a trabajar a una fábrica de gaseosas en La Bañeza. No estoy muy mal, era una familia muy amable pero trabajaba mucho y ganaba poco.
Decidí volver para casa pues ya había transcurrido algún tiempo y creía que no me iban a molestar tanto. Con tan mala suerte que ese mismo día la Guerrilla actuó en Cortiguera, el pueblo de los falangista, les iban a requisar alguna armas. En la operación murió un primo segundo de nuestra familia, Miguel Puerto. Me bajo del tren, cojo la bicicleta y me dirijo para Cabañas, y en Cortiguera estaba copado por la Guardia Civil, me detienen, me llevan a la casa del presidente del pueblo falangista también empieza a interrogarme y en esto viene el comandante Erricivita. Me salvó que llevaba el billete del tren, eso justificaba mi paso por allí, sino me hubiera costado muy caro, terminaban de escapar los guerrilleros.
En los meses de marzo, abril de 1949 surge la emboscada en Ocero por la denuncia del traidor Pedro el de Verlanga, donde matan a Alfonso y Orozco. Al día siguiente o a los dos días Cabañas esta copado por la Guardia Civil, registran un montón de casas, la de mis padres también, nos detienen a unos cuantos, diez o doce, unos eran enlaces y otros que no lo eran, entre ellos, Siles Mallo, Severiano Puerto, Lucas Puerto, José el de la Loma, Alberto Puerto y yo mismo, los otros ya no recuerdo sus nombres. Nos llevan al cuartelillo y como de costumbre más palizas. Dormimos en la cárcel y a los dos días nos ponen en libertad.
La represión era salvaje, llamaban a los que consideraban que eran enlaces, les ofrecían dinero para que los denunciaran y sino las palizas. Algunos Enlaces se marcharon para Argentina por el miedo que un día los matasen en una esquina, que así eran sus métodos. Como Alberto Marquez, amigo de mi hermano, había enlazado con ellos pero ya no tenía ningún contacto, tenía un molino en Cabaniñas de la Dornilla, Alberto manejaba dinero y alternaba con la Guardia Civil, ellos pensaban que los iba a denunciar pero no lo hizo, un día de 1949 fueron al molino y lo mataron cobardemente, y luego a su madre le querían hacer creer que habían sido los guerrilleros.
En esos tiempos en Cabañas habíamos creado un equipo de fútbol del cual y hacía parte. Un día jugamos un partido con los de Cortiguera, mira por donde les ganamos, al final del partido hubo una pequeña disputa e insultaron a uno de los compañeros, Pepe el de Catugo, Pepe les dijo ya vendréis a Cabañas. Cual fue la respuesta de uno de ellos, cuando vayamos a Cabañas tenemos una pistola para cada uno. No paso mucho tiempo, estábamos celebrando que habíamos ganado el partido, se presentó un grupo, todos mayores, entran en el bar de Aurelio donde estábamos festejando, empiezan a provocar, en un momento un falangista medio borracho se sube a una mesa y dice si hay algún chulo que venga, nuestro portero Siles Mallo se acerca y de un puñetazo lo tira al suelo, se levanta con la pistola en la mano, Siles echa a correr y le dispara en el cuello, por poco lo mata. Detienen al pistolero, pero a los dos días ya estaba en libertad.
En 1950 voy a trabajar a las minas de Villablino, a la Minero Siderúrgica de Ponferrada, llevaba una nota de Orduña, el amigo de la familia, para que se la entregara a un capataz y que influyera para que me dieran trabajo, y así fue. En ese tiempo tenía que presentarte en el Cuartel de la Guardia Civil cuando te cambiabas de lugar. Con una nota de la empresa me presento en el Cuartel de Villaseca de Arriba, en Villablino, le entrego la nota al guardia de puerta y sin darme ninguna otra explicación me dice así, ¿dónde está tu hermano?, yo le contesto que yo qué sé dónde está, respuesta del guardia, chaval tú aquí peligras, yo le dije, yo vengo a trabajar si no puedo me vuelvo para me casa, respuesta, bueno puedes trabajar pero como nos enteremos que enlazas con ellos ya sabes tus días están contados.
Al poco tiempo contacto con ellos. En 1951 cuando matan a Manuel Girón yo les di la mala noticia. Estuve un año trabajando como ayudante picador y con la categoría de vagonero en Carraconte para la Minero Siderúrgica de Ponferrada.
Al final de 1951 (los guerrilleros supervivientes) deciden de irse a Francia, yo les encargo unos trajes a Cesas, un sastre conocido y muy amigo. Creo que salieron desde Río Oscuro. Los días antes de marcarse me prepararon las armas largas y las municiones en unas maletas, me las cojo desde el pueblo de Sosas que es donde ellos también paraban. Me voy a la estación de Villablino, cojo el tren hasta Cubillo del Sil y desde allí a Cabañas, la casa de mis padres. Ente mi madre y yo las metemos en un hueco que hicimos en una pared de estas de tapia y volvimos a tapar. Solo yo y mi madre sabíamos del escondite de las armas. Con tan mala suerte detienen a Onorina y Teresa, enlaces de mucho tiempo y que ellas sabían que yo había llevado las armas. Vienen a casa y me dicen que hay que entregarlas, que ellos ya están en Francia y que no nos dejarán tranquilos hasta que no las entreguemos, yo se las doy y ellas las han llevado a Ponferrada y se las dieron al comandante Erricivita.
Al final de 1951 fui a Pobladura de la Regueras y trabajé para las minas de Alto Bierzo, allí me libré de hacer el servicio militar, estoy cuatro años en la mina. Allí me casé con Magdalena Crespo Ramos. En 1955 viajamos para Cabañas, yo no quería pudrirme en la mina, yo sabía trabajar de albañil, no era un oficial de primera en ese momento pero me defendía. Tenemos el primer hijo, Pedro, y yo en ese momento estaba trabajando en el poblado de Favero. Estamos en casa de mis padres y mi madre se había marchado a Francia. Allí se encontraban Quico y Neva. Ese año fue fatal, yo estuve dos meses de invierno sin trabajar, y ya de por sí los salarios en la construcción eran muy bajos, no lo pasamos muy bien, al contrario mal. Yo, desde que se fueron mi hermano y sus compañeros para Francia no me molestaron más pero tenía miedo que un día me hicieran como a otros les han hecho. Y luego también la situación económica que era fatal. Marcho a Francia en 1956, me voy con mi pasaporte, lo hice por una agencia en Ponferrada y no me pusieron pegas ninguna la Guardia Civil.
Me pongo a trabajar rápidamente, me hacen un contrato y pronto me dan la Carta de trabajo. Llamo a la familia, mi mujer y Pedro que tenía un año y medio. Resuelvo el problema económico y muy bien. Me incorporo en la J.S.U. Juventudes Socialistas Unificadas y al año en el P.C.E., hice algunos viajes a España semi-clandestinos y con materiales como Mundo Obrero y otros materiales, Nuestra Bandera, tomo contacto con gente antifranquista y de regreso a París, mejor dicho a la Región de París.
Cuando el fusilamiento de Julián Grimau en una gran manifestación para impedir su muerte me detiene la policía francesa y paso la noche con otros cuantos detenidos en los calabozos de La Concorde. Participo en la huelgas de abril y mayo de 1968. En agosto del mismo año vengo a España con toda la familia, mi mujer, Pedro y Armando mis hijos.
Me incorporo a Comisiones Obreras, CC.OO., en 1969 en la Gran Vía en el Sindicato de la Construcción nos reuníamos unos cuantos de nuestro gremio para reivindicar ciertas mejoras en el convenio colectivo. Siempre dentro del Sindicato Vertical y todos los lunes de la semana. De los conocidos y compañeros estaban Arcadio, Tranquilino, Macario, Paco el cura, Modesto, Lázaro, Ángel el Rubio, Lázaro, Jarres, Valentín y otros, todos de CC.OO.. Un buen día de ese mismo año nos hacen una encerrona los grises, nos cierran las puertas principales que dan a la Gran Vía y nos detienen a todos. Éramos unos 300, nos sacan por las puertas que dan a la calle Leganitos, nos iban metiendo en los jeeps y nos repartían por las comisarías, luego a la Dirección General de Seguridad en la Puerta del Sol, en los calabozos.
Vienen los interrogatorios y las hostigaciones para saber quienes eran los que dirigían esas concentraciones. Estuvimos 75 horas en la Dirección General de Seguridad. Me preguntaron si había estado en la cárcel alguna vez, y les mentí y dije que no, como había pasado tanto tiempo. Sigo trabajando en Comisiones Obreras y hago parte de la Delegada de la Construcción. Cuando las Grandes Huelgas del Baztán en El Ferrol yo trabajaba para Fomento en Entrevías y en una de esas manifestaciones la policía mató a cuatro trabajadores. En Comisiones Obreras nos hemos propuesto hacer huelga en solidaridad con esos compañeros y se hizo varias obras. Yo conseguí que ese día la obra en la que yo estaba no se trabajara, era en Entrevías y para Fomento.
Nos seguimos reuniendo e informando a todos los trabajadores de la Construcción. En 1971 en el Pozo del Tío Raimundo de Vallecas estábamos reunidos la Delegada de la Construcción hablando de los temas reivindicativos que queríamos plantear y ver las formas de lucha a seguir, bien el reparto de octavillas o alguna otra acción. Estábamos en unos colegios, llega la policía y nos detiene a todos, Paco García Salve el cura, Arcadio, Botejara, Modesto, Gorgonio, Antonio Duran el rubio, Lázaro Jirones y yo mismo, Antonio Martínez. Nos acusan de reunión ilegal y de agitadores del orden público. Vamos a la Dirección General de Seguridad y luego a la cárcel de Carabanchel, estubimos mes y medio o dos. Salimos en libertad provisional con 4 años de petición fiscal de cárcel, algunos compañeros como Arcadio, Paco el cura, tenían más años, no recuerdo cuantos.
En 1972 empezamos a trabajar para ir a la huelga general en la Construcción con unas cuantas reivindicaciones para nuestro sector, por medio de boletines y octavillas. Se formó un Comité de Huelga para ese fin. Ese Comité lo componíamos la Construcción y otros sectores de la producción y de la Enseñanza, Artes Gráficas, Metal y Estudiantes. En abril de 1972 estábamos reunidos el Comité en casa de Julia Peña Nadal, la policía se enteró de esa reunión y rodearon todo el edificio y cuando ya habíamos terminado la reunión nos detuvieron a todos. Composición del Comité: Arcadio Gonzalez Alonso, Enrique Meyer Villy, María Julia, Felipe Bellido Ruiz, Lázaro Fernández, Juan Francisco Martínez, Gregorio Ferero, Enrique Rodríguez, Eloy Espejo, Antonio Martínez López, José Villarejo, Modesto Tejada, Botejara, Juan Antonio Jimenez, Góngora, Llamazares Martínez y un representante de la CGT de París. En la detención, ya bajando las escaleras, yo tuve un pequeño altercado con el (policía) social Carlos Fernández, pues empieza a pegarme y yo respondí, luego ya en el portal donde mantenían a todos contra la pared se vino hacia mí, yo creyendo que me volvía a pegar le lancé la pierna y le di entre piernas. Eso me costó 3 años más de cárcel en la petición fiscal y una paliza que perdí el conocimiento cuando fuimos a Las Salesas a declarar. Por un ojo no podía ver y todo amoratado, estaba echo una pena, cara la patada me costó. En la cárcel estuvimos unos 4 a 5 meses. A pesar de haber detenido a todo el Comité, la huelga salio adelante, se formó otro Comité y se mantuvo la convocatoria, fue un éxito, hubo mucho seguimiento.
Después de salir en libertad provisional me tengo que presentar en el cuartel de Campamento todas las semanas. Era una situación de acoso, por mi cabeza pasan muchas cosas, pienso si sale el juicio y tengo que cumplir todos los años acumulados con una mujer y dos hijos, Pedro y Armando, son muchos años, 4 años por la detención en el Pozo del Tío Raimundo en Vallecas, 8 por la de casa de Julia con el Comité de Huelga al completo, y 3 años más por haber pegado la patada al agente Social. En total son 15 años. Tomo la decisión y me marcho a Francia clandestinamente y allí me dan asilo político, me hacen la Carta de Refugiado. Sigo trabajando en la lucha antifranquista hasta 1977 cuando hay la Amnistía General y regresamos para España.


En mi paso la cárcel de Ponferrada y después de las palizas de los verdugos de la Brigadilla criminal de la Guardia Civil, que nunca olvidaré, no se me olvidan los nombres de algunos de esos torturadores, entre ellos, Antonio el de Almacara, el Turco, el Baturro, el de San Miguel, los tres hermanos Ibarra, los más sanguinarios de todo El Bierzo. Ellos y en concreto el de San Miguel planificaron el asesinato de Alberto Marqués y querer hacerle ver a su madre que habían sido los Guerrilleros. Desde el primer momento los que colaboramos con la Guerrilla sabíamos que esos métodos y ese crimen era obra de la Guardia Civil. Eran los métodos que empleaban cuando, métodos de terror si no se prestaban a denunciarles.
Pienso que (los Guerrilleros) tardaron demasiado en decidirse a pasar la frontera para Francia. La situación era muy complicada y la gente tenía mucho miedo por el terror que practicaba la Guardia Civil, encabezada por el comandante Erricivita que ha sido el más astuto y eficaz para ir eliminando a todos los Guerrilleros.